Los ciclos de apertura y cierre de una puerta son un aspecto fundamental a considerar en la selección y mantenimiento de cualquier tipo de puerta. Esto es aplicable tanto en entornos residenciales, como comerciales o industriales. Hablamos de ellos en nuestro blog de Martín Vecino.

Qué son los ciclos de apertura y cierre de una puerta

Los ciclos de apertura y cierre de una puerta hacen referencia a la cantidad de veces que una puerta puede abrirse y cerrarse antes de que se produzca un desgaste significativo en sus componentes. Dicho desgaste puede afectar su funcionamiento y durabilidad a largo plazo.

En entornos residenciales, las puertas suelen tener ciclos de apertura y cierre menos exigentes en comparación con entornos comerciales o industriales.

Sin embargo, es importante elegir puertas de calidad que puedan soportar un uso frecuente sin comprometer su integridad estructural. En este sentido, las puertas de entrada principal, garaje o patio deben ser capaces de resistir miles de ciclos de apertura y cierre a lo largo de su vida útil.

En cambio, en entornos comerciales e industriales, donde las puertas están sujetas a un uso intensivo y continuo, es crucial seleccionar puertas diseñadas específicamente para soportar un alto número de ciclos de apertura y cierre.

Por ejemplo, las puertas automáticas deben ser capaces de funcionar de manera fiable incluso después de miles o millones de operaciones. Al mismo tiempo, deben garantizar la seguridad y eficiencia en el acceso a edificios, almacenes o áreas de producción.

El mantenimiento regular juega un papel clave en la prolongación de la vida útil de una puerta. También lo hace en la optimización de sus ciclos de apertura y cierre.

Inspecciones periódicas, lubricación adecuada de los mecanismos y reparaciones oportunas son acciones preventivas necesarias. Éstas pueden ayudar a evitar problemas futuros y garantizar un funcionamiento suave y seguro de la puerta a lo largo del tiempo.